Esta mañana al despertarme algo parecía distinto. Realmente estaba todo como siempre (desordenado, claro), y un sol radiante entraba por la ventana, pero algo hacía el día especial.
Pongo el pan en la tostadora, saco mantequilla y mermelada de la nevera y pongo a hacer café. Lleno un vaso de agua y me la bebo... Qué rara sabe, pero qué buena!
Desayuno... también tiene un sabor raro, pero fantástico, todo sabe mucho más. Como cuando al dejar de fumar, que notaba más los sabores, pero multiplicado por 100! La mermelada de naranja me transporta al árbol frutal de donde ha salido, veo claramente su entorno verde, las otras naranjas colgando a mi alrededor... y el payés con la cara cubierta que se acerca con el pulverizador!!! Distingo levemente el sabor del insecticida, pero el gusto cítrico gana por goleada.
Y la mantequilla, crema de la leche de la vaca que puedo visualizar en la granja, sal sacada de enormes recipientes y sabores raros que prefiero ni visualizar de dónde vienen (serán los estabilizantes y esas cosas raras). El café... espectacular! Nunca antes he visto semejante vegetación, sólo veo verde, ni postes eléctricos, ni antenas, ni nadie. Sólo amplitud de espacio y un cielo espectacular.
Creo que ya no voy a necesitar más al google maps para visitar lugares. Si quiero visitar Escocia, tomaré una copa de Chivas, si quiero ver el fondo del mar comeré cualquier pescado (espero que no enganche justo el momento en que lo pescan, tampoco quiero vivir experiencias traumáticas), si quiero volar tomaré perdiz...
Ups, por si las moscas intentaré no probarme a mí misma, no sea que vea a mis padres en situaciones embarazosas, jeje.
Después de pasarme la mañana imaginando las posibles consecuencias de mi nuevo sentido ultradesarrollado y de probar los alimentos de la casa no susceptibles de encerrar visiones desagradables, me doy cuenta exactamente de qué va esto:
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